viernes, 3 de febrero de 2012

Hay vida antes de la muerte

Parece una perogrullada, pero a veces se nos olvida que hay vida antes de la muerte y que, a pesar de la crisis, deberíamos intentar ser felices.

Eduardo Punset, en uno de sus últimos libros, que estoy leyendo, "Excusas para no pensar", da un decálogo. Yo no lo voy a repetir aquí, pero si voy a dar mi particular visión de lo que a mi me hace feliz.

No hay que ser feliz todo el tiempo. Es un estado pasajero, pero hay que aprovechar los momentos en los que somos felices y rememorarlos siempre que podamos.

Es muy importante no tener miedo todo el tiempo. El miedo nos estresa y nos paraliza. Ocupa nuestra mente y nos aleja de la felicidad. Si la causa es algo real, como puede ser un tigre o una serpiente venenosa, es lógico tener miedo, pone al cuerpo en alerta y nos permite huir o subirnos a un árbol rápidamente, pero si es imaginario, como no sé si voy a perder mi trabajo o si me van a atracar al volver la esquina, no tiene sentido preocuparse por ello.

Pasa todo el tiempo que puedas con tus seres queridos y amigos. Hay estudios que revelan que la soledad acorta la vida.

Presta atención a los pequeños detalles, los almendros el flor en febrero, una puesta de sol o la sonrisa de un niño pequeño.

No te preocupes de los problemas. Como dice el proverbio, si el problema tiene solución, ¿para qué te preocupas? y si no lo tiene, ¿por qué te preocupa? De los problemas hay que ocuparse si tienen solución y olvidarse de ellos, si no la tienen.

Haz algo que te apasione, aunque sea trabajo y no te apoltrones delante de la caja tonta.

Y sobretodo, recuerda el encabezado: HAY VIDA ANTES DE LA MUERTE.

jueves, 17 de noviembre de 2011

¿Qué vale un voto?

Acababa de perder su trabajo. Después de llevar 6 meses sin un solo cliente se había rendido y había bajado la persiana definitivamente.

Mientras paseaba de camino a su casa iba fijándose en los carteles electorales con las fotos de los candidatos, que parecían estatuas de cera, ni una arruga, ni un lunar, cada pelo en su sitio. -¡Las maravillas del "Photoshop"!- exclamó para sus adentros.



No sabía si fue el azar y su subconsciente, pero ahí delante estaba la sede del partido. Decidió entrar.

- Buenos días.

- Buenos días, ¿qué desea?

- Venía a vender mi voto, ¿cuánto me ofrecen?

- ¿Cómo? Creo que se confunde. Aquí no compramos votos. ¡Esto no es una república bananera! Este es un país serio. El voto se da libre y gratuitamente.

- Ya, pero yo no pensaba ir a votar, porque gane quién gane lo único que van a tener que hacer es seguir las instrucciones de Europa. Necesito un incentivo. Además si ganan ustedes se aseguran un puesto de trabajo como político bien remunerado y seguro durante al menos cuatro años. Mi voto tiene que valer algo.

- Lo siento señor. Pero imagine por un momento que le compraramos su voto, ¿qué garantía tenemos de que usted no va a ir con el mismo cuento a los otros partidos y también les va a ofrecer su voto a cambio de dinero?

- Tienen mi palabra.

- Ya, pero no le conozco y no sé si una persona que vende su voto al mejor postor es de fiar o no. Necesitaríamos garantías antes de realizar la transacción.

- Si me pagan tendrán las mismas garantías que tengo yo de que ustedes van a cumplir con su programa electoral.

jueves, 6 de octubre de 2011

Desconcierto

¿Se preguntan qué se puede hacer para solucionar la crisis? ¿Entienden las causas de la crisis?


Como para resolver cualquier problema primero hay que comprender qué lo ha causado. Según la mayoría de mis conciudadanos la culpa es del señor presidente del Gobierno de España, don José Luis Rodríguez Zapatero. Así lo van a votar en la próximas Elecciones Generales al Congreso y al Senado.


Bien. Si así fuera, ¿por qué el cambio de gobierno en Portugal, o en Grecia, o en Reino Unido no ha solucionado la crisis?


Nos han enseñado a buscar culpables de todo lo malo que nos pasa. ¡La culpa es tuya! ¡No, tuya! Nos gritábamos de niños. La realidad es que la busqueda de culpables no soluciona los problemas. Puede que tranquilicen nuestra conciencia, pero no creo que en esta situacion sea suficiente.


Cambiará el Gobierno. Se seguirá recortando gastos. Le echaran la culpa a los anteriores gobernantes. Prometerán un futuro mejor, pero después de los sacrificios. Ese futuro no llegará. Volverá a cambiar el gobierno. Mientras los de siempre serán más ricos y la mayoría seremos más pobres. Los niños crecerán, mirarán a sus padres y les preguntarán, ¿qué habéis hecho con mi mundo?


La causa es sólo una y mientras no lo entendamos no podremos arbitrar verdaderas soluciones: el crecimiento exponencial en un mundo finito.

http://www.youtube.com/watch?v=d66CpooNEH8&list=WLA2C6BDA02E0131CF&index=3

Un mensaje optimista: a pesar de la crisis, seguiremos compartiendo tiempo con los amigos, enamorándonos, teniendo hijos, viéndolos crecer, trataremos, en definitiva, de seguir siendo felices. No olviden que la felicidad está en el camino y no en la meta.




lunes, 29 de agosto de 2011

El no crecimiento

Hay algo que no nos cuentan en relación a la prohibición de endeudarse por parte de las administraciones públicas introducida en la Constitución: el crecimiento no va a volver.

Hasta la presente crisis el PIB mundial ha crecido de modo exponencial, de ahí que los Estados, las empresas y los ciudadanos pudiéramos endeudarnos, ¿de qué modo sino se iban a poder pagar los intereses? Pero la actual crisis va más allá de una crisis financiera, es una crisis de disponibilidad de recursos. El planeta ya no dispone de recursos naturales suficientes para seguir crecimiendo exponencialmente.

Sé que lo que he escrito es incomprensible para la mayoría, porque requiere una explicación mucho más amplia, la cual no me considero preparado para dar, de ahí que les recomiende la siguiente página: El Crash Course.

Es un poco largo, así que les aconsejo que lo vayan viendo poco a poco y si no entienden totalmente alguna de los capítulos vuelvanlo a ver de nuevo. Es importante saber lo que realmente está sucediendo y que alternativas reales existen para sobrevivir a la crisis.

miércoles, 27 de julio de 2011

Mafia

Dice la wikipedia: mafia, es un término utilizado a nivel mundial que se refiere a una clase especial de crimen organizado, extendido desde su origen en Italia meridional a cualquier grupo del crimen organizado con similares características independientemente de su origen o lugar de acción.

El Diccionario de la lengua española define mafia como cualquier organización clandestina de criminales.

Ustedes se preguntarán a que viene este repentino interés de este humilde escribiente por la mafia. Como siempre suele ocurrir en estos casos, el cerebro hace extrañas similitudes entre realidad y ficción. He empezado a ver la serie The wire, la cual recomiendo a todos aquellos que les gusten las buenas historias, y no he podido resistirme a hacer una comparación entre estas organizaciones criminales y los mercados financieros actuales.

Al frente de la mafia siempre hay tipos sin escrúpulos secundados por matones. Su único objetivo es ganar mucho dinero sin importar la vida de los demás, ni mucho menos la moral.

La mafia extiende sus tentáculos hasta la política, la policía y la justicia. Compra las voluntades de quién sea necesario para conseguir sus objetivos, sin importar si es con dinero o mediante la amenaza a la vida del sujeto o la de sus familiares.

Cuándo se corta la cabeza de una red mafiosa, pueden ocurrir dos cosas, una que otro ocupe su lugar, o como cuál hidra mitológica, la organización se disgregue en mil cabezas. Sin que jamás pueda ser vencida.

Prestan dinero con intereses de usura y si no puedes devolverlo te parten las piernas si es necesario.

Ahora piensen en Grecia, o en Portugal, o en Irlanda, o en la mismísima España, en la mal llamada Unión Europea, en el Banco Central, en Walt Street, en las agencias de calificación.

Les dejo con sus pensamientos.

jueves, 14 de julio de 2011

Se vende

Lo primero es advertir que lo que a continuacion van a leer es una exageración con fines únicamente irónicos. Que nadie se lo tome en serio.

Los liberales dicen que la culpa de la crisis es del Gobierno que interfiere demasiado con el libre mercado y que gasta mucho. He aquí mi propuesta: despedir a todos los funcionarios y privatizarlo todo.

Si no hay gobierno no es necesario pagar impuestos. Así los beneficios de las empresas españolas no irían al despilfarro que supone la sanidad pública, la educación (¿para qué la necesitamos si ya está la tele para enseñar?), la policía (que sólo se dedica a ponernos multas de tráfico y a conspirar contra la gente de bien, como Camps), el ejercito, las carreteras, los subsidios de desempleo (que sólo engordan a vagos y maleantes, todo el mundo lo sabe), etc.

Se podría privatizar el parlamento, los juzgados, los tribunales de cuentas, etc. Eso de que la gente tenga derechos y vaya a votar cada 4 años es un atraso. Lo moderno es que los directivos de los bancos y las trasnacionales dicten las leyes. Bueno, quizá me he pasado un poco, no hacen falta tampoco leyes. Basta con un par de ellas: el más fuerte siempre tiene la razón y la del embudo (lo ancho para mí y lo estrecho para ti).

Tampoco hace falta ejército, ni policía. ¿Qué servicio da un ejército si nadie está en guerra con tu pais? Se despide a todos y se les indemniza con las mismas armas que portan, de ese modo se podrán ganar la vida como mercenarios de las trasnacionales. Es más lucrativo.

¿Sanidad? Para quién pueda pagársela. Los pobres que vuelvan a sus remedios caseros y a los hechizos, y que dejen de colapsar las urgencias de los hospitales. Además, ¿para qué quieren vivir tanto? Con un poco de suerte aumenta la tasa de mortalidad y así los que quedemos tocamos a más.

¿Pensiones? De eso ni hablar. Hay que morirse trabajando, sino mira el ejemplo Don Paco (el Caudillo, para los despistados), que hasta el último día estuvo firmando sentencias de muerte de rojos y masones, como era su obligación.

Hay ejemplos de paises sin gobierno que funcionan de maravilla, ¿no me creen? Dense una vuelta por Somalia y Afganistán y me cuentan.

Otro día más.


viernes, 1 de julio de 2011

Presente y futuro

El otro día estuve viendo un documental de antropología en la 2 de TVE. Sí, sí, de esos en los que salen indígenas medio desnudos cazando bichos en la sabana. El caso es que una de las afirmaciones que hizo el narrador me hizó reflexionar acerca de nuestra vida, la de los que sólo vamos medio desnudos cuando nos achicharramos en la playa.

Yendo al grano, esa sociedad de agricultores y ganaderos no tienen concepto de tiempo, no piensan en el futuro más allá de la próxima siembra, la temporada de lluvias o la cosecha. Para ellos sólo existe el presente y el tiempo es cíclico.

Ese pensamiento de que sólo existe el presente, es también conocido por nosotros, se le ha denominado "carpe diem" o vive el momento. Los psicólogos modernos lo recomiendan para ser feliz. Pensar en el incierto futuro nos ocupa la mente y nos crea desasosiego, y por tanto, nos hace infelices. Pero en mundo superpoblado y sobreexplotado como el actual, ese tipo de comportamientos ya no son válidos. No debemos comportarnos como si no existiera el mañana. Debemos evolucionar. Debemos ser conscientes de que nuestras acciones actuales tienen consecuencias sobre nuestro futuro y sobre el de nuestros descendientes. Ya no somos bandas errantes que cuando agotan los recursos de un lugar pueden levantar el campamento e instalarse cómodamente en otro lugar. Ese tiempo ya pasó.