lunes, 29 de agosto de 2011

El no crecimiento

Hay algo que no nos cuentan en relación a la prohibición de endeudarse por parte de las administraciones públicas introducida en la Constitución: el crecimiento no va a volver.

Hasta la presente crisis el PIB mundial ha crecido de modo exponencial, de ahí que los Estados, las empresas y los ciudadanos pudiéramos endeudarnos, ¿de qué modo sino se iban a poder pagar los intereses? Pero la actual crisis va más allá de una crisis financiera, es una crisis de disponibilidad de recursos. El planeta ya no dispone de recursos naturales suficientes para seguir crecimiendo exponencialmente.

Sé que lo que he escrito es incomprensible para la mayoría, porque requiere una explicación mucho más amplia, la cual no me considero preparado para dar, de ahí que les recomiende la siguiente página: El Crash Course.

Es un poco largo, así que les aconsejo que lo vayan viendo poco a poco y si no entienden totalmente alguna de los capítulos vuelvanlo a ver de nuevo. Es importante saber lo que realmente está sucediendo y que alternativas reales existen para sobrevivir a la crisis.

miércoles, 27 de julio de 2011

Mafia

Dice la wikipedia: mafia, es un término utilizado a nivel mundial que se refiere a una clase especial de crimen organizado, extendido desde su origen en Italia meridional a cualquier grupo del crimen organizado con similares características independientemente de su origen o lugar de acción.

El Diccionario de la lengua española define mafia como cualquier organización clandestina de criminales.

Ustedes se preguntarán a que viene este repentino interés de este humilde escribiente por la mafia. Como siempre suele ocurrir en estos casos, el cerebro hace extrañas similitudes entre realidad y ficción. He empezado a ver la serie The wire, la cual recomiendo a todos aquellos que les gusten las buenas historias, y no he podido resistirme a hacer una comparación entre estas organizaciones criminales y los mercados financieros actuales.

Al frente de la mafia siempre hay tipos sin escrúpulos secundados por matones. Su único objetivo es ganar mucho dinero sin importar la vida de los demás, ni mucho menos la moral.

La mafia extiende sus tentáculos hasta la política, la policía y la justicia. Compra las voluntades de quién sea necesario para conseguir sus objetivos, sin importar si es con dinero o mediante la amenaza a la vida del sujeto o la de sus familiares.

Cuándo se corta la cabeza de una red mafiosa, pueden ocurrir dos cosas, una que otro ocupe su lugar, o como cuál hidra mitológica, la organización se disgregue en mil cabezas. Sin que jamás pueda ser vencida.

Prestan dinero con intereses de usura y si no puedes devolverlo te parten las piernas si es necesario.

Ahora piensen en Grecia, o en Portugal, o en Irlanda, o en la mismísima España, en la mal llamada Unión Europea, en el Banco Central, en Walt Street, en las agencias de calificación.

Les dejo con sus pensamientos.

jueves, 14 de julio de 2011

Se vende

Lo primero es advertir que lo que a continuacion van a leer es una exageración con fines únicamente irónicos. Que nadie se lo tome en serio.

Los liberales dicen que la culpa de la crisis es del Gobierno que interfiere demasiado con el libre mercado y que gasta mucho. He aquí mi propuesta: despedir a todos los funcionarios y privatizarlo todo.

Si no hay gobierno no es necesario pagar impuestos. Así los beneficios de las empresas españolas no irían al despilfarro que supone la sanidad pública, la educación (¿para qué la necesitamos si ya está la tele para enseñar?), la policía (que sólo se dedica a ponernos multas de tráfico y a conspirar contra la gente de bien, como Camps), el ejercito, las carreteras, los subsidios de desempleo (que sólo engordan a vagos y maleantes, todo el mundo lo sabe), etc.

Se podría privatizar el parlamento, los juzgados, los tribunales de cuentas, etc. Eso de que la gente tenga derechos y vaya a votar cada 4 años es un atraso. Lo moderno es que los directivos de los bancos y las trasnacionales dicten las leyes. Bueno, quizá me he pasado un poco, no hacen falta tampoco leyes. Basta con un par de ellas: el más fuerte siempre tiene la razón y la del embudo (lo ancho para mí y lo estrecho para ti).

Tampoco hace falta ejército, ni policía. ¿Qué servicio da un ejército si nadie está en guerra con tu pais? Se despide a todos y se les indemniza con las mismas armas que portan, de ese modo se podrán ganar la vida como mercenarios de las trasnacionales. Es más lucrativo.

¿Sanidad? Para quién pueda pagársela. Los pobres que vuelvan a sus remedios caseros y a los hechizos, y que dejen de colapsar las urgencias de los hospitales. Además, ¿para qué quieren vivir tanto? Con un poco de suerte aumenta la tasa de mortalidad y así los que quedemos tocamos a más.

¿Pensiones? De eso ni hablar. Hay que morirse trabajando, sino mira el ejemplo Don Paco (el Caudillo, para los despistados), que hasta el último día estuvo firmando sentencias de muerte de rojos y masones, como era su obligación.

Hay ejemplos de paises sin gobierno que funcionan de maravilla, ¿no me creen? Dense una vuelta por Somalia y Afganistán y me cuentan.

Otro día más.


viernes, 1 de julio de 2011

Presente y futuro

El otro día estuve viendo un documental de antropología en la 2 de TVE. Sí, sí, de esos en los que salen indígenas medio desnudos cazando bichos en la sabana. El caso es que una de las afirmaciones que hizo el narrador me hizó reflexionar acerca de nuestra vida, la de los que sólo vamos medio desnudos cuando nos achicharramos en la playa.

Yendo al grano, esa sociedad de agricultores y ganaderos no tienen concepto de tiempo, no piensan en el futuro más allá de la próxima siembra, la temporada de lluvias o la cosecha. Para ellos sólo existe el presente y el tiempo es cíclico.

Ese pensamiento de que sólo existe el presente, es también conocido por nosotros, se le ha denominado "carpe diem" o vive el momento. Los psicólogos modernos lo recomiendan para ser feliz. Pensar en el incierto futuro nos ocupa la mente y nos crea desasosiego, y por tanto, nos hace infelices. Pero en mundo superpoblado y sobreexplotado como el actual, ese tipo de comportamientos ya no son válidos. No debemos comportarnos como si no existiera el mañana. Debemos evolucionar. Debemos ser conscientes de que nuestras acciones actuales tienen consecuencias sobre nuestro futuro y sobre el de nuestros descendientes. Ya no somos bandas errantes que cuando agotan los recursos de un lugar pueden levantar el campamento e instalarse cómodamente en otro lugar. Ese tiempo ya pasó.



jueves, 9 de junio de 2011

Un poco de historia

Las Revoluciones Francesa y Americana acabaron con el Antiguo Régimen. Para aquellos que no recuerden sus clases de Historia en el instituto les voy a recordar brevemente (tampoco mis conocimientos acerca de aquella época son muy extensos) qué era eso del Antiguo Régimen.

Me contaron mis maestros que desde la época feudal las sociedades europeas se dividían en tres estamentos: la nobleza, el clero y el pueblo. Los dos primeros estamentos no pagaban impuestos y el tercero los pagaba, pero para mantener el tren de vida de los primeros (¿les suena?).

Por aquella época, el sistema económico de moda era el mercatilismo, que fue el gérmen del actual sistema capitalista, y alumbró un nuevo grupo de población compuesto fundamentalmente por mercaderes y artesanos, que vivían en las ciudades. Hartos de pagar las facturas de sus reyes sin recibir nada a cambio, en Francia le cortaron la cabeza al rey y en las colonias americanas de Inglaterra, dejaron de pagar y le dieron una soberana paliza al ejercito de su Graciosa Majestad. Quitados de enmedio estos parásitos fueron libres de seguir enriqueciéndose y además tubieron acceso al dictado de las leyes. Pero esta ya es otra historia.

Actualmente estamos asistiendo a una nueva división de la sociedad en Estamentos, quizá menos rígidos (en el Antiguo Régimen sólo se podía ser noble si se era hijo de uno de ellos) y no tan expuestos a la vista de las masas (nadie conoce a los que manejan los fondos de inversión), pero igual de injusta. Los ricos han dejado de pagar impuestos y el resto de la sociedad paga sus crisis.

Moraleja: que cada cuál elija la suya, a mí me gusta esta: si es usted millonario no se compre sombreros.

jueves, 26 de mayo de 2011

La muerte a pellizcos

Se aproxima una nueva reforma laboral, ahora cambiando las reglas de los convenios colectivos, pero ¿no aprobaron una el año pasado? ¡Ah! Claro, no ha servido para nada. El desempleo ha seguido creciendo, así que hay que aprobar otra.

Para quién no lo sepa un convenio colectivo es un acuerdo entre los empresarios y los sindicados que marcan los horarios laborales, los sueldos, las vacaciones y otros derechos laborales. Existen acuerdos para sectores enteros, como la construcción, el comercio, la hostelería, etc. que todas las empresas están obligadas a cumplir. Pues bien, lo que se va a aprobar es la no existencia de convenios colectivos. A partir de la reforma las empresas en crisis se podrán descolgar del convenio. Parece una buena idea, ¿o no? ¿Saben que Telefónica ha tenido beneficios y se va a librar de 8.000 trabajadores?

El siguiente paso será la inexistencia de convenios. Cada trabajador pactara sus condiciones laborales con su jefe. Tampoco parece mala idea, ¿no? Si eres empresario es fantástico. Siempre podrás decir: esto es lo que hay y si no, ahí hay 40 como tú esperando. ¿Les suena?

Poco a poco van minando las bases de la existencia de los sindicados, haciéndolos innesarios y hasta ellos mismos están contribuyendo a ello, prestándose a esta pantomima, en lugar de acampar en Sol con el movimiento 15-M. Han cambiado las reglas de juego y aún no se han enterado.

Poco a poco vamos asumiendo sacrificios, temporales dicen ellos, pero nadie le ve el fin. Es una muerte a pellizcos. A este paso se llegará al grito de los obreros del siglo XIX, ¡yo, por menos!

El objetivo, dicen, es hacer más competitiva la economía española, para poder exportar más y así volver al crecimiento económico y pagar las deudas contraidas en las últimas décadas, pero es lo que están haciendo todos los paises. ¿Quién va a comprar lo que produzcamos si en ninguna parte nadie va ganar lo suficiente para comprar? Es una espiral hacia abajo. Estamos cavando cada vez más profundo. Además, aunque vuelva el crecimiento, ¿cómo se van a distribuir las ganancias? ¿cómo hasta ahora? En los últimos 30 años, las rentas del trabajo no han hecho nada más que caer. En la última década se ha crecido a base de crédito barato y ya no se puede volver a eso, porque la deuda global es de tal magnitud, que ni en 100 años se va a ser capaz de devolverla. Se necesita más gobierno, no menos. Se necesita recaudar de los ricos, no de los pobres. La única salida que están dejando es la de la viñeta de El Roto: "Nos dijeron que nos fueramos a la puta calle, y eso es lo que hemos hecho."



miércoles, 18 de mayo de 2011

El fin de la clase media

Estamos asistiendo en prima fila al fin de una época y las manifestaciones de los últimos días llevadas a cabo, fundamentalmente, por jóvenes, son una buena muestra de ello.

Algunos "periolistos" los han calificado de antisistemas, en la misma línea que los okupas, o los ecologistas radicales, pero si indagamos un poco, nos daremos cuenta de que, quizá algunos si lo sean, pero la mayoria son estudiantes, desempleados con estudios superiores, trabajadores precarios, que enlazan unos trabajos temporales mal remunerados con otros igual de malos; en definitiva, son los hijos de la clase media, que ven ante sus ojos como sus ilusiones de un trabajo para toda la vida como el de sus padres, un piso, un coche o las vacaciones en el Caribe no van a estar a su alcance. De golpe, el sueño de la clase media desaparece y se convierte en una pesadilla. No existe un futuro mejor, sólo un presente de frustración y fracaso.

Las manifestaciones son una pataleta de niños malcriados a los que sus padres ya no les dan la paga, pero tienen razón. Les han robado el futuro. Nos han robado el futuro.

Durante la guerra fría, como método de defensa frente al comunismo de la URSS y sus estados satélites, Europa Occidental fundó el Estado del Bienestar, que hace creer a todo el mundo que son de clase media, que ya no son obreros. Con la caída del muro de Berlín esta necesidad desaparece, y las políticas neoliberales de Thatcher y Reagan se imponen en todo el mundo. Poco a poco, la clase media se va deshaciendo por su base y reaparecen los obreros. Sí los obreros, aquellos de los que había hablado Marx en el siglo XIX, pero ellos aún no lo quieren aceptar.

Durante medio siglo, los que anteriormente habían sido obreros, pasaron a ser clase media, a disfrutar de algunos de los lujos de los que disfrutaban los amos del capital y sus hijos, y ahora sus nietos y bisnietos hemos perdido nuestra conciencia de clase. Ya no había que luchar por los derechos laborales, por reducir las extenuantes jornadas laborales, ni por mejorar los salarios. El Estado lo hacía todo. Esos tiempos se han acabado. El sueño de la clase media ya no existe.

Aunque aún hay muchos que prefieren seguir dormidos, votando al PP, pensando que con ellos va a volver el crédito barato y la vida a ser como hace un lustro, pero es un error, un grave error que nos puede costar más de lo podamos llegar a imaginar. Las políticas neoliberales es lo que nos ha llevado a la crisis, la bajada de impuestos a los ricos, la individualización de la sociedad, el creernos mejores y más listos que los demás, el egoismo, el no pensar en el medio y largo plazo. El PP trae más de lo mismo, recortes y más recortes, con la promesa de que serán temporales, pero es mentira. Lo que se pierda ahora costará décadas recuperar.

La clase obrera tiene que despertar, volver a unirse y a luchar por lo que legítimamente le pertenece, por su felicidad y por el fin del neoliberalismo, que no deja de ser el mismo capitalismo salvaje del siglo XIX. El neoliberalismo sólo permite la acumulación capistalista en manos de unos pocos, es egoista, avaricioso y dañino para el conjunto de la especie humana. Debe ser erradicado. Hay que recuperar la cociencia de clase y pelear.